domingo, 10 de julio de 2011

10 minutos... Toda una vida. "Para velar al cantor con una milonga alcanza"

Me tuve que tomar el día. Hay noticias que te atraviesan como una daga inexplicable. Piensas que es absurdo o imposible, pero no... Es real.
La vida me regaló unos 10 minutos de diálogo con Él. Yo tendría unos 20 años y estaba recién llegado a Buenos Aires. Por aquella época andaba con mi guitarra nochereando. Recuerdo que fue en una especie de tanguería llamada "Caño 14" allá por finales de los 70. Facundo Cabral tomaba un trago y esperaba que lo anunciaran mientras un pianista finalizaba su show. Él tal vez sabiéndome novato y entusiasta, me contaba algunas de sus travesías. Recuerdo claramente que me contó emocionado que una de sus mayores sorpresas fue cuando de visita por Inglaterra, descubrió que su material discográfico estaba en la Biblioteca Británica.  Me habló de un "atentado a balazos" que había sufrido... (no recuerdo donde) pero que le dieron unos cuantos tiros y aún así sobrevivió. "Dios no me necesitaba. Él decide". Con la misma fluidéz de palabras que esgrimía en los escenarios, recuerdo que me hablaba a mi en aquella antesala y Facundo ya empuñaba su guitarra. Estaba de pié. Era alto. Al menos así lo recuerdo en relación a mi y en todos los sentidos. Me contó en esos pocos minutos que había recorrido gran parte del mundo porque quería conocer todo. No perderse nada. Yo recordé entonces, que aquél humilde trovador que estaba ante mi en una trasnoche porteña era interpretado por Julio Iglesias con su "No soy de aquí no soy de allá" y le dije que yo también la cantaba. "Uuuh pibe - me sonrió - Creo que los únicos que no la cantan son los sordomudos"... y era verdad. A mi me gustaba y en ocasiones lo sigo haciendo. Usarla como tema cierre para que todos me acompañen cantando. Si hasta Homero Simpson la canta...

Hoy la intolerancia... o vaya a saber qué... y si se sabrá alguna vez, creyó apagarle la voz a quien seguramente desde la eternidad solamente le resta multiplicarse mucho más aún. Porque no me cabe duda que así será.
A mi si que me emmudeció. No puedo creerlo. Mucho menos tragarme aquello de que fue un atentado contra otra persona y que el único tiempo que quedó trunco fuera el de él. Emboscada con "armas pesadas y profesionales". Lo que sé es que Facundo convocaba multitudes. Y sembraba conciencia. Que en México y en muchas partes de Latinoamérica y del mundo lo escuchaban casi como a un  Profeta. Un trovador con su guitarra y sus palabras. Que se burlaba de los poderosos y los etiquetaba de "Pendejos". 
"Pobrecito mi patrón... piensa que el pobre soy yo..." reza otras de sus canciones.

Facundo Cabral le cantó siempre a la vida. La felicidad. Su mayor destreza la facilidad de palabras, ya que musicalmente era simple, básico pero de melodías bellas. Gran ductilidad. Se notaba que hacía un culto de la lectura. De la libertad. La simpleza. Sus tragedias le inspiraban fortaleza y las declamaba. De repente lo dramático mutaba hacia el agradecimiento de poder estar narrándolo. Porque decía no merecer ni los cabellos que llevaba sobre su cabeza. Que todo era obsequiado. Que nada le pertenecía. Y esa era su filosofía. Viajar y exprimir cada segundo de vida con humor y alegría. Volando bajo... porque abajo está la verdad. Y nos invitaba a ello: "Vuele bajo...".
Las comparaciones son odiosas. Pero siempre asesinan a los del mismo lado... Luther King. John Lennon. John F. Kennedy. Mahatma Ghandi... otros tantos y ahora Facundo Cabral. Todos ellos alimentando esperanza. Felicidad. Igualdad. Simpleza. Humildad... Y poniendo en evidencia o en ridículo al Poder y la Soberbia... el que mata... siempre asesina porque no tiene más respuesta para la vida que su propia violencia.
Impotencia que desencadena la Verdad. Esa que está ahí... abajo... por donde hay que volar.
¿De donde sos? Me preguntan a veces. Soy de Salta pero hace 32 años que estoy acá. En realidad voy y vengo. ¡Bah! - Termino siempre la respuesta con un: "en realidad... No soy de aquí ni soy de allá..."
Gracias querido Facundo Cabral. Muchas gracias Indio Gasparino. Por aquellos 10 minutos que me enseñaron una vida. Seguiremos cantando y cantándote mientras la vida nos siga siemdo obsequiada.

 Datos biográficos
http://es.wikipedia.org/wiki/Facundo_Cabral

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